viernes, 25 de septiembre de 2009

En la oscuridad...



A veces me pregunto qué mueve a la gente a ser absurda; hoy mi facebook puse un comentario a favor de la hijas de Zapatero. Sí, me parece una muestra de valentía que vayan en contra de la moda, que muestren su independencia y vistan como quieran, y si les gusta esa estética que la lleven y no vayan disfrazadas cual pijas para que la derecha más rancia y clasista de este país diga que están muy 'monas', ese papel ya lo hacen bien otras, las hijas del presidente son 'góticas' pues muy bien y a otra cosa. El caso es que un pijo absurdo que está entre esas personas que han pasado alguna vez a menos de 10m de tí y que una vez me recomendó usar menos colores al vestir -ejem-, me pusó directamente un 'buahhh', él claro, es gay, facha convencido, señorito andaluz y adicto a unos rayos uva que le dejan una piel acartonada y tan natural como a Zaplana, que estará entre sus ídolos. Ese personaje que además presume de adalid de la estética estará entre los que habrá desproticado contra estas adolescentes que demuestran probablemente mucha más personalidad que él. Me provocan repulsión ese tipo de pijos que reúnen todo lo que más asco me puede dar en una persona en particular, el clasismo, la arrogancia, la supuesta superioridad que no es más que un absoluto complejo.

Supongo que a veces miras atrás y también te sorprenden esas personas que un momento se preocuparon por ti y un buen día desaprecen sin más. Eso sirve perfectamente para ilustrar la diferencia real entre lo que es entender de verdad a una persona y meterse en su mundo, y lo que es el capricho pasajero, yo me alegro de todas las experiencias que da ser el capricho de alguien pero no deja de dejarme de dejarme confuso la rapidez con la que esas personas se desentienden. Por oscuro que parezca en estos últimos meses si algo he aprendido es que todos estamos más solos de lo que parece, bien lo decía la gran Cher 'We all sleep alone', y bien está saber que las decepciones con las personas acaban por hacernos ver que no mercían tanto la pena o que había menos realidad de la que parecía en las emociones. Emociones pasajeras, limitadas y ¿prescindibles?

La verdad es que últimamente he conocido personas que al final nunca me atrapan, siempre prefiero mirar más allá porque no me agrada lo que veo, quizás tenga que parar, mirar a mi alrededor y pensar qué hacer. Voy camino de acabar pensando que hay muy pocas cosas buenas en la naturaleza humana, en la de todos, me uniré a este rimto a lo que siempre ha dejado ver en sus películas Lars Von trier, ¿fin de la era Alicia? o vuelta de tuerca. Veré.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ser el capricho de alguien... Odio ser un capricho y mucho menos serlo de alguien. Es como los juguetes que regalan a los niños pequeños, duran unos días de forma intensa y después se guardan al fondo de un cajón sin fondo. Los caprichos aparecen rápidamente, viven rápidamente y mueren más rápidamente aún. ¿Para qué ser un capricho si se puede ser un regalo? El caso es tener suerte y caer en manos de quién lo sepa valorar... Muy buen post, amigo.

lonso dijo...

Hola me ha gustado mucho tu blog, es muy interesante tanto las reflexiones como las críticas musicales, muy buen gusto si señor. Pues eso, que tienes un lector nuevo :D
Un saludoo