domingo, 7 de febrero de 2010

Sleepy Country



No me apetecía últimamente hablar de algo que no fuera música en el blog pero esta última semana ha sido un poco devastadora en el tema nacional, si es que eso existe en nuestro estado plurinacional y multi-todo. Esta es la época de la derecha que con su espera y sin ningún mérito propio espera a que la crisis lo arrase todo para más tarde aplicar la misma doctrina que nos ha llevado al desastre y que la absurda izquierda que existe en nuestro país sigue sin rectificar. Ha cundido la idea en las clases medias, o más bien en esas que tienen tendencia a creerse nuevos ricos y las más pobres, que con el partido conservador llegará la prosperidad, se equivocan, su ideología cada vez más cercana a la de un partido ultraderechista y xenófobo combinada por un regusto ultraliberal en la economía difícilmente traería algo más que el desastre amplificado. Libres son los trabajadores de creer que la derecha les beneficiará, del mismo modo que libre es la rana de creer que el alacrán no la picará al cruzar el charco. Es la larga espera con un final que casi todos los españoles creen saber, el PP devorado por guerras internas, con odios insuperables y sin ninguna estrategia llegará al poder por pura inercia.

Zapatero es el gran desastre, aunque menos que Obama, ya que al menos el primero ha hecho un programa semireformista. Zapatero se ha acobardado ante la Iglesia, ante el poder económico, ante los mercados, ante la fuerza destructora del PP y ha creado un gobierno de descoordinados que si bien pueden tener ciertos méritos han hecho una gestión digna del más grande de los deméritos, suya es la culpa de que los conservadores aspiren a regresar al poder, suya es la culpa de la decepción y suya es la ineficacia absoluta en la gestión global en la comunicación de lo que se ha hecho en la gestión de la crisis. Parece poco probable que la situación cambie, lo que es posible es una debacle en las municipales de 2011 en el PSOE y que la sucesión de Zapatero sea inevitable, lo cual tampoco garantizaría nada, la izquierda española podría acabar devorada internamente y pasar a ser lo mismo que la italiana o la francesa. Con la izquierda sin medios, prácticamente queda Público, y con las televisiones entregadas a la derecha -ese es el gran legado de Zapatero y no la pluralidad televisiva como él dice-, más un grupo PRISA arruinado y entregado a las doctrinas más centristas, la progresía de este país nunca ha estado más huérfana, Rajoy se ve en la Moncloa, y una mediocridad aún mayor de la actual jaleada por los periodistas más anacrónicos y carcas es lo que espera a este ya de por sí peismista país.

1 comentario:

Edorta dijo...

mmm...en gran parte comparto tu opinion... aunque yo no lo veo tan negro como tu... solo decirte que se te ha olvidado mencionar, a la populista de Rosa Diez... que resurja su imajen como posible salvadora de este pais tambien me aterra