jueves, 12 de noviembre de 2009

Devendra Banhart - What Will We Be

Devendra Banhart está padeciendo cierto desdén de esa misma crítico que decidió hace unos años que era un visionario a la altura de algunas leyendas. El tiempo ha pasado y aquella frescura que se tradujo en dos discos casi seguidos que consiguieron dar un nuevo aire al folk se ha ido desvaneciendo. Por el camino ha quedado su relación con Natalie Protman que no le beneficio y una imagen que empezó a pasar del entrañable rollo hippy folk al freak folk, todo esto ha conseguido que aquellos mismos puristas que lo adoraban se hayan ido reconvirtiendo en críticos de Banhart al que ahora acusan de ser demasiado ambicioso y de haber renunciado a su guitarra y a su toque acústico en su debut para la multinacional Reprise. El paso de artista indie a comercial, no es una tarea fácil, a veces algunos lo consiguen sin variar demasiado su estilo, lo que de igual modo suele suponer la pérdida de sus fans primerizos, la modernez es a veces muy tirana. Devendra Banhart tiene una personalidad arrolladora y sus canciones tienen esa cualidad de parecer clásicas sin serlo, cuando suenan nos trasladan a otros mundos, son capaces de movernos hasta los '70 y de hacernos pensar que verdaderamente estamos ante una canción de un mundo lejano.

'What will we be' no es una ruptura con sus otros discos, es más este tercer intento podría ser tildado con los mismos clichés que los otros, multicultural, plagado de sonidos diferentes, tanto que a veces parece como la paleta de un pintor, lleno de tonalidades sin que podamos identificar especialmente nada concreto. Hay temas que consiguen desprender una cálidez absoluta como 'Chin Chin & Muck Muck', hay hasta coqueteos más pop rock como '16th & Valencia Roxy Music' que es especialmente acertada. No faltan los temas más introspectivos como 'Brindo' donde su suave voz canta en español o 'Meet me at the Lookout' que vuelve a ser una de esas bonitas composiciones. 'Foolin' nos devuelve a ese Banhart más animado, y 'Baby' que es el primer single no deja de ser más que una correcta aproximación al mundo de este artista.

Cuesta imaginar que este sea un disco que lance al estrellato a alguien porque conserva el encanto del mejor Banhart y sus escasos convencionalismos, cierto es que por momentos te podrías imaginar esta música de fondo en un Starbucks sin que te molestara mucho mientras lees, pero no es menos cierto es que también te imaginas tirado en tu cama y dejándote llevar por ella sin más. Este es un más que notable tercer disco por mucho que los que una vez lo adoraron hayan decidido ahora darle una pequeña patada. 7.5/10


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