jueves, 21 de mayo de 2009

Recompensa tardía.



El mundo está lleno de gente que se amarga, los reconoces por el gesto, se van volviendo agrios al pasar el tiempo, la vida los ha curtido dirán ellos, la vida ha ido matando su ilusión diría yo. Son mayoría y conforme pasa el tiempo todo se vuelve más complejo, ¿es posible ilusionar a una persona de 30 años con varios desengaños?, ¿es más sencillo intentarlo con una de 20?

Mis experiencias son aquí contradictorias, los de 20 han resultado casi siempre un fiasco. Divididos entre los interesantes que van de tener una vida atormentada y mística (¿con 20?) y que parecen imposibles de separar de sus cámaras de fotos, los de mi edad que salen de relaciones con gesto cambiado y desengañados y que aburren y mucho...Todos en algún momento acabamos convertidos en un cliché fácilmente identificable, y es esa capacidad para acabar indentificando a las personas en un par de patrones lo que hace que la desidia llegue. Los gestos, las situaciones, los finales se repiten tanto que la pereza es constante. Sin embargo esto no nos debería conducir al pensamiento de la recompensa tardía, esto es, como yo ya me porté bien con una persona e hice tonterías de enamorado ahora tiene que venir alguien que me ilusione a mí y donde yo no haga nada o casi nada. Ese pensamiento no traera más que frustración porque no vivimos en una espcie de sistema en donde se recompensan las buenas formas, de hecho eso debería ser lo mínimo cuando te gusta una persona. Cada historia es nueva y no es priosera de nuestro pasado ni esclava de las circunstancias, si acaso de nuestra propia hipocresía para no llamar a las cosas por su nombre y clarificar lo que nos interesa.

Cada vez todo se llena más de desencantados, aburridos de una vida que tiene mucho más que dar, lo malo de ir de atormentado es que difícilmente un optimista se molestará en sacarte de tu tormento.

1 comentario:

Nacho Acosta dijo...

di que si , mijo, di que que sí, que nos traigan flores a nosotros