El sonido tiene algunas semejanzas pero deja de lado la esquizofrenia y se acomoda más en los ritmos pop de siempre, con ciertos guiños a los ochenta. Pero no hay pastiche en este disco, el mezclar muchos elementos y pasarlos todos por el tamiz tropical de ritmos africanos acaba por dar personalidad al disco. Es obvio que han escuchado y me atrevería a decir mucho a Vampire Weekend, pero han dado con esa mezcla exacta que evita comparaciones indeseables. Las melodías alegran y a veces no dan más que ganas de sonreír, destacables son 'Entre las plantas', 'Las palmeras del amor', o la irresistible 'Bañadores'.
En general es un disco que resulta toda una novedad en frescura, que te alegrará las tarde cuando una brisa te golpee la cara mientras estés en tu terreza mirando la gente pasar. 7/10
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