martes, 16 de junio de 2009

De casualidades, coincidencias y desavenencias.



El mundo es un pañuelo muy muy corto, en realidad todos andamos en los pliegues y a ratos el pañuelo se desenvuelve nos descolocamos y nos recolocamos en nuevos pliegues coincidiendo con nuevas personas y quedando otras de vidas pasadas, y así repetimos el proceso, al final es inevitable que todo sea un cruce de relaciones más complejo, tramado y lleno de coincidencias de lo esperado.

Esta última semana ha sido un ejemplo claro de ese proceso, me he debido de cambiar de lugar en el pañuelo, hasta hace poco lleva más de un año que no veía a cierta persona, y de repente he sido capaz de encontrármela en tres ocasiones, se ha acabado mi ¿suerte? La verdad es que el primer reencuentro con alguien que significó algo sirve para borrar los agravios y ser más justo, más aún cuando la otra parte se comporta de forma educada. Pero rápidamente nos empezamos a dar cuenta de como el tiempo es implacable y pasa, y nos transforma y los transforma. Creo que muchas veces cuando nos desprendemos de una persona giramos con fuerza al lado contrario y potenciamos todo aquello que por una razón se había mantenido en un frágil equilibrio. En mi caso giré más hacia mi lado indie-moderno-whatever.... y hoy no soy quien era entonces del todo, tampoco en vivencias, toleraría muchas menos cosas que hace un año, el tiempo corre. Pero lo más curioso de todo esto es que de repente te colocan en frente una persona que provocó los más sinceros llantos y sólo sientes una especie de vacío, de sentimiento de que esa persona ya no pertenece a tu vida en el campo en que lo hacía y que nunca podría volver, y vemos una imagen más real de quien fue, las incompatbilidades obvias y hasta físicamente no te fijarías en alguien así ahora, y todo resulta extrañamente gratificante, tanto que hasta te asombra.

Las coincidencias son esas por las que en un paseo acabas cruzando un saludo con alguien que es conocido de alguien y de repente acaba siendo una persona con la que comienzas a hablar por obra y milagros del Tuenti, hoy todos somos fácilmente identificables, y bueno mi nombre no es precisamente un canto a la discrección.

La complejidad viene de la imposibilidad de que las cosas pasen cuando queremos, de que una persona interesante llegué en un momento en que todo está en contra, en donde el verano nos sonríe y se multiplican las opciones. Aunque nada tiene que ser complicado si existe la determinación de conseguir lo que queremos.

Coincidencias, desengaños, complejidades...That's life.

PS: Por cierto que cada día me gusta más el disco de Zahara, otra vez me he equivocado en al nota de un disco.

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