lunes, 3 de agosto de 2009

Valencia y Madrid.


Que la justicia de este país no es la ideal es obvio, que está profundamente politizada tampoco es una sorpresa, lo más preocupante de todo es que no existe un contrapeso de izquierdas a la temerosa derechización que siempre va ligada a los jueces. Es de lejos la profesión con mayor tendencia conservadora, y es también una institución siempre presta a ayudar -salvo algunos casos- a su terminal política, esto es el PP. Especialmente grave es el caso Camps, donde primero el juez instructor se negó a investigar si los regalos tuvieron luego una recompensa en forma de adjudicaciones irregulares, negarse a investigar esos vínculos es tanto como obviar la causa fundamental de todo el lío corrupto. El juez era conservador, ahora el TSJPV presidido por una persona que Camps definió como mucho más que un amigo, ha dedicido archivar todo el proceso. Las sospechas continuarán sobre un político necio, torpe y chulo que vive en una comunidad decadente y que representa junto con Madrid la Berlusconización de España. La mayoría de esos habitantes sueñan en realidad con hacer las mismas fanfarronerías que sus líderes, sueñan también con esa vida de lujos cutres y de nuevos ricos y familias 'de bien'. Son dos comunidades decadentes, donde la masa crítica de izquierdas está silenciada, donde los medios manipulan sin descanso y donde el PSOE no sabe articular una respuesta clara a la derecha más rancia.

Nadie en su sano juicio puede creer que Camps no ha aceptado regalos a cambio de otros asuntos, y nadie más que los adictos y numerosos hooligans del PP pueden creerse que este archivo de la cusa es justo, eso sí que nadie espere que esto pase factura a los conservadores pues su electorado hace tiempo que en su mayoría dejó de pensar, son celebros congelados y de ideas fijas.

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