jueves, 19 de febrero de 2009

No soy yo, eres tú.



La vida está llena de curiosas casualidades, como que una de tus mejores amigas coincida en un aeropuerto con quien fue alguien para ti, precisamente una de las que cree que salí bien parado de como se resolvió todo. La cuestión es que más allá de todo eso y de lo que el tiempo elimina, las realidades cambiantes sirven para ver hasta que punto lo que uno dice o no influye en el curso de los hechos.

Hace tiempo andando por Barcelona, y ante alguien que como Lily Allen dice sólo hacía algo por agradar a su padre, yo proponía que dejara esa opción y terminara en arquitetcura de interiores que era algo nuevo y carente de las complicaciones estructurales de la arquitectura superior. En aquellos momentos aquel alguien no terminaba de estar convencido, y hablamos un buen rato del tema andando entre las calles de la ciudad condal. Al final ese alguien que nunca será como el Jorge de 'Acusados' dio un golpe sobre la mesa y está con esa carrera. Lo cual me hace pensar ¿son importantes esas pequeñas conversaciones? ¿hubiera pasado lo mismo sin toda la información que le di al respecto?...Lo curioso es que yo no vi realizado ese cambio porque ya no estaba, pero ahora me alegra doblemente el asunto, primero por el cinismo de ver como alguien toma tus consejos que permanecen mientras te vas a un baúl y segundo porque probablemente la crítica que va unida a la arquitectura acabará demostrando a algunos que las frivolidades tienen las patitas muy cortas en algunos sitios. Y con la satisfacción de ver las vueltas que da la vida me despido, porque tú sabes lo que dije, yo sé lo que dije, y me sorprende que no me hayas llamado para darme las gracias por mis grandes ideas! Ja!

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