martes, 14 de octubre de 2008

Alicia como método.



El pensamiento Alicia que yo tanto reivindico es la mejor forma de alegrar los días, de entender a muchos que nos negamos a pasearnos por ese realismo tristón que parece imponerse en todos lados, y lo mejor, es un antídoto muy completo para evitar que esa 'crisis' de la que todo el mundo habla no llegue a nuestro sistema nervioso.

Evitar la crisis es fácil cuando has pasado por varias de ellas, de hecho soportar una es el mejor catalizador para terminar creando tu propio mundo, tus propias reglas, y tu propio método para medir de lo bueno y lo malo, para huir de la pena de la gente, de las mentiras...La relativización es quizá lo más importante para empezar.

Fase 1: Si tu pareja te pide tiempo (por egoísmo y sin pensar dejarte), a tu madre le diagnostican cáncer y a tu abuela también y encima suspendes una asignatura de 18 créditos; ¿Qué haces? Pues desde luego más vale que no te lamentes mucho, porque el riesgo es caer en una espiral de pérdida de peso alarmante y que te acabe costando hasta dar 10 pasos seguidos...Salir de ahí cuesta pero eventualmente podrás levantarte y de repente tus decorados se moveran, se irán transformando en aquello que quieres, focalizarás un objetivo y el resto girará, fluirá colocándose en su propio lugar. Tu escala de prioridades variará y con ella tu mundo, descubrirás que tu pareja era un pelín como esa bruja de cuento travestida, y también que la fragilidad se ha adueñado de tu mundo, aprenderás lo que es vivir en una burbuja que amenaza con romperse en un segundo cualquiera, dejando al aire tus decorados que tan fácilmente pueden diluirse con las lágrimas. Eso sí la otra alternativa consiste en vivir en ese exterior triste. Tú eliges.

Fase 2: La realidad que siempre es cambiante vuelve a ponerte a prueba y en este caso te quita a tu pareja. Los días se hacen eternos, la rutina cambia y ahora el mundo ideal pierde una parte de su decorado que necesita ser pintado de nuevo...Llegaran otros, llegará la sensación de vacío, llegará la idealización de quien se marcha, llegará el dolor, llegará el olvido, y llegarán las ganas de no cruzarte nunca más con quien te acompañó durante no poco tiempo. Rencor? No que va, sólo ganas de ser práctico, una sonrisa y adelante!

Fase 3: El éxito llega, aquello donde fracasaste hace un año, de repente te da una alegría y esta vez la realidad recompensa, aunque por aquello de ser un poco justos unos días después tu abuela se muere...Quien crea que la vida es injusta se equivoca, sabe dulcificarte los dramas, y sino aprendes a hacerlo porque a estas alturas es lo que queda. Bueno también queda eso de intentar pegarle a un cura cuando te dice que no hay que verlo como un drama que ahora esta con 'dios'; en cuyo punto y copiando lo de la peli 'Camino' dan ganas de decirle 'Quieres que rece para que tú tambien te mueras?'

Fase 4: El retiro llega, y cual monja el mundo aparece sólo ante tí, lleno de alturas, lleno de oportunidades, y de desconocidos, y en esa ciudad gigante aprendes que del pasado no se escapa, que la burbuja no es impermeable pero que siempre se puede mejorar. Y también tienes tiempo para recomponer los restos de lo que fue tu relación, recomponer para congelar las sensaciones en esa memoria idealizadora que nos permite respirar sin que el aire nos queme al respirar, necesitamos terminar pensando que todo aquello valió la pena, negarlo es poco menos que tirar a la papelera mucho tiempo.

Fase 5: Vuelves de nuevo a tu mundo habitual, te rodeas de tus amigos, te da la sensación de que has estado muchas veces ya ahí, y el tiempo pasa. El reloj gira pero a ti, a veces te da la impresión de que vuelves a ciertos luegares comunes. Tu madre vuelve a empezar su lucha, tu otra abuela enferma...Y te das cuenta de que aquello no, no era un capítulo aislado, es que resulta que la vida es así, para bien y para mal, y te agarras a tus decorados. Esos decorados que controlas, esa ropa que te gusta, ese placer de pasar el tiempo con quien te gusta, de experimentar, de sentir, de poder disfrutar de esa parte que tú casi eres capaz de controlar y que es la única que puede transformar tu vida para que sonrías. Por eso los amargados son los que suelen oponerse al pensamiento 'alicia', mi consejo es que te tires de cabeza a ese mundo donde funciona tu vida y dejes y lejos los lamentos que tan poco atractivos son para todos.

Nada es real para mí, pero nada es falso para mí.

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