lunes, 20 de octubre de 2008

Camino



El horror con rostros humanos, con buenas maneras, con infinita delicadeza, con lenguaje claro, con modales perfectos...Porque el mal parece que va acompañado de bruscas maneras y de tonos oscuros pero el escalofrío se siente de verdad cuando se descubre que ese horror viene de la mano de tonos pasteles, de decorados blancos y de voces susurreantes y delicadas que acarician y van quemando con cada una de esas palabras sectarias que taladran el cerebro y nos dejan sin alama; curioso que aquellos que tanto creen en ella sean los que despojan a sus seguidores de la misma.

En esa espiral de agradecimientos a Dios, no sólo tenemos que dar las gracias por el sufrimiento, sino que debemos quejarnos poco, y estar felices porque aquellos que se van disfrutarán de una placentera estancia en el cielo. Aquellos que hayan visto de cerca el horror del cáncer, su poder destructivo, la desecación humana que provoca hasta dejar un cuerpo semi-inerte, amarillo, roto de dolor y que a duras penas puede moverse no creo que encuentren consuelo en semejante afirmación. Yo no lo encontré en su momento, y es más cuando tuve que escuchar a un cura decir esa cosa de que había que estar contentos porque se iba con Dios me dieron ganas de levantarme y gritar...

La hipocresía de los que nos venden la salvación del alma radica en su uso particular de ese miedo para aterrar, para controlar, para sacar provecho, para mentir, en definitiva para hacer lo que han hecho durante siglos. La Iglesia fue una fábrica de mentiras, algo que la Orden ha multiplicado hasta límites insospechables.

'Camino' conmociona y da que pensar que es más que suficiente para recomendarla, no convencerá a los beatos que ni si quiera la verán, pero al menos hará reflexionar a esa masa centrista que se traga muchas de las mentiras y tergiversaciones que hace la Iglesia en nombre de nuestra hipotética salvación.7,75

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